Mil gracias...
disfruto con raras rimas,
sabor de antaño en el hoy,
me ayuda a ser yo, quien yo soy
y a la muerte ya me arriman.
Muerte breve, aunque inquieta,
el sueño me vence preciso,
no quiero llegar remiso
a la cama que me aprieta
con sus brazos como grieta
que se cierra con hechizos
de dos ojos ¡mellizos!,
y una almohada, vil zaeta...
¡Descanse en paz! que lo recen
el foco apagado, en sosiego,
el libro abierto, ya ciego,
y patunflas que no merecen
más pasos que andando crecen
y suelos que con el riego
del cielo, ¡bendito cielo!
a todos, toditos, mecen...
De mi amigo LOZANO para mi y para ustedes.
De mi amigo LOZANO para mi y para ustedes.
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